Zannini, uno de los presos políticos del macrismo

Zannini pide que le expliquen. Una detención sin justificación. ¿Van a procesar a diputados y senadores?. Ningún fiscal pidió la detención. Los encubridores reales. La DAIA no dice nada

Uno de los derechos más preciados del ser humano es su libertad. Pero parece que el gobierno de Macri no reflexiona sobre esto. Un ejemplo típico de esto es la prisión de Carlos Zannini, que es víctima del ataque del poder Judicial que en Argentina, que se ha convertido en el arma más efectiva de la acción política de un grupo de empresarios para disciplinar a quien intente oponerse a los planes de ajuste en contra de la sociedad. El mecanismo es sencillo: abrirle causas sin ningún sustento jurídico a distintos dirigentes para privarlos de su libertad para disciplinarlos o bien para mandarle “mensajes” como en el caso de la causa por la AMIA donde la realidad nos indica que los encubridores y responsables del atentado están libres y los juicios que tienen desde hace años están cajoneados.

Zannini pide que le expliquen

Desde la prisión, Carlos Zannini ha difundido un comunicado en el cual pregunta si alguien puede explicarle “en derecho” la causa por la cual está encarcelado. Y nadie ha respondido, y seguramente nadie responderá.

En una nota de Página 12 titulada “Una respuesta al interrogante de Zannini”, Luis Kon de la Comisión Jurídica del Llamamiento Argentino Judío, describe el hecho claramente

Una detención sin justificación

Es posible encontrar una respuesta política al interrogante, pero “en derecho” no la hay. Jurídicamente, la detención no tiene justificación. Las acusaciones de traición a la patria sumadas al encubrimiento de los imputados por el atentado a la AMIA son absolutamente inconsistentes. Motivadas por el memorándum que intentaba la firma de un tratado para indagar en Irán a los funcionarios denunciados por la justicia argentina, el proyecto nunca llegó a perfeccionarse por la falta de ratificación del país al cual los querellantes señalaban como beneficiario de ese acuerdo. Pero, aunque se hubiera concretado, podría controvertirse a lo sumo en utilidad diplomática o procesal. Nunca, convertirlo en un delito.

¿Van a procesar a diputados y senadores?

Si así fuera tendrían que estar procesados y encarcelados los 131 diputados y los 39 senadores que posibilitaron la ratificaron por el Congreso. Hasta los familiares de las víctimas, la mayoría de los cuales avaló esa gestión, aún sin muchas esperanzas, pero contemplando que podía producir un avance en la investigación.

Ningún fiscal pidió la detención

En el caso particular de Zannini, como él mismo lo indica, ningún fiscal pidió lo que el juez decidió, circunstancia que agrava el grado de arbitrariedad que la medida encierra. Pero si pueden encontrarse dos motivaciones políticas. La primera, es el uso del “lawfare”, esta moderna herramienta por la cual se utiliza una justicia adicta, respaldada por un enorme poder mediático, para perseguir opositores o líderes populares, con un uso aparente de normas legales o construcciones jurisprudenciales.

Los antecedentes

Si se buscaran sus raíces habría que acudir al decisionismo, cuyo más destacado teórico fue Karl Schmit quien brindó al nazismo, a partir de 1933, una doctrina para justificar todos los actos por los que se prescindía de las garantías del sistema jurídico para desarrollar las políticas del Tercer Reich. No pretendemos calificar como nazismo al macrismo, pero sí señalar que estas variables no andan muy lejos de ese antecedente histórico que nutre los estudios de las normas de excepción en el derecho.

Zelaya, Lugo, Dilma, los ejemplos de América Latina

Con esos mecanismos fueron destituidos Manuel Zelaya en Honduras, Fernando Lugo en Paraguay y recientemente Dilma Rousseff en Brasil. En estos días se intenta hacer lo mismo con Lula en procesos de parecida arbitrariedad. Y lamentablemente, hay muchos casos más cuya mención excedería el propósito de esta declaración.

Los encubridores reales

Y la segunda es que mientras se instala mediáticamente la idea de un encubrimiento que no tiene ningún indicador de esa figura, se invisibiliza el encubrimiento real de la investigación que es aquel por el cual están procesados el ex presidente Carlos Menem, el ex juez Juan José Galeano, los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, el ex comisario Fino Palacios y otros imputados en una causa de difusión deliberadamente silenciada por la prensa. Donde también está acusado Rubén Beraja, presidente de DAIA en el tiempo en que se desvió la investigación del atentado.

La DAIA no dice nada

Por eso puede explicarse que, para protegerlo y protegerse, las actuales autoridades de DAIA no solo omiten cualquier tipo de pronunciamiento, sino que se han constituido en los más activos impulsores de este diabólico y disparatado procedimiento que entre otros tiene a Zannini como una de sus víctimas. Esta es la respuesta que, como institución representativa de una parte de la colectividad judía podemos darle a la pregunta de Carlos Zannini.

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Autor entrada: Airevision

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